No me di tiempo ni lugar,corrí hacía donde pude.
Esquive charcos, derrote leyendas, salte campos,acaece mi sueño.Mis días,perdón,de estornudo a una noche,si es que no anduve cansado en aquel momento.
Te escuchaba en sonetos,turbios pero agradables,que hablaban de que tan fresco es amanecer ahí en tu sombra.Lástima que aún estaba muerto,y no pude reírme de tu gentileza degenerada.
Esos anteojos que tenés puestos no son suficientes para ocultar la sonrisa irónica de tus pupilas(tan simpáticas que pueden devolverme la normalidad que nunca quise)ni la timidez de tu excéntrica locura.pero quizás sea mejor que no te los saques,mirando el lado oscuro de tu sol es posible que desencuentres el motivo por el cuál no dejo de esperarte.
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